Estás tumbado por la noche en el sofá y, de repente, empieza: lamer, mordisquear, lamer.
Muchos perros se limpian las patas con regularidad. Especialmente después de un paseo, eliminan así la suciedad, la humedad o pequeños cuerpos extraños.
Eso forma parte del cuidado corporal normal.
La situación se vuelve interesante cuando el aseo ocasional se convierte en un ritual.
¿Tu perro se lame durante minutos la misma pata? ¿Mordisquea una y otra vez entre los dedos? ¿El pelo ya está cambiando de color? Entonces conviene observarlo más detenidamente.
Porque lamerse las patas con frecuencia puede tener causas muy diferentes.
1. Hay algo atrapado entre los dedos
Empecemos por la explicación más sencilla.
Durante el paseo, las patas del perro entran en contacto con todo tipo de cosas:
Las briznas de hierba, las piedrecitas, la arena, las espinas u otros cuerpos extraños pueden quedarse atrapados entre los dedos.
Especialmente en verano, también debes pensar en las espigas. Estas pequeñas partes de las plantas pueden engancharse en el pelo y, gracias a sus púas, seguir avanzando hacia la piel.
¿Tu perro se lame de repente con intensidad solo una pata determinada, por lo que deberías examinarlas detenidamente.
2. Las pequeñas lesiones pueden ser la causa
Las almohadillas de nuestros perros soportan mucho. Aun así, no son invulnerables.
Las pequeñas grietas, cortes o zonas rozadas pueden resultar molestas.
Por eso, revisa con regularidad:
- Almohadillas
- Espacios entre los dedos
- Uñas
- Lecho ungueal
Presta atención también a enrojecimientos, hinchazón o zonas especialmente calientes.
3. Las alergias pueden manifestarse en las patas
Lamerse las patas con frecuencia también puede estar relacionado con una alergia o intolerancia.
Puede haber diferentes desencadenantes, por ejemplo, determinados alérgenos ambientales o componentes del alimento.
A menudo, lo típico es que no solo haya una pata afectada.
Es posible que el perro se lama o mordisquee varias patas y que, además, presente otros problemas cutáneos o picor.
La causa debe ser evaluada por un veterinario, en lugar de excluir por cuenta propia determinados alimentos.
4. El polen y las hierbas se quedan adheridos a las patas
Algunos perros se lamen más las patas, sobre todo en determinadas épocas del año.
No es una casualidad.
Al caminar por los prados, las patas y las piernas entran directamente en contacto con la hierba y el polen.
Por eso, en perros sensibles puede ser útil enjuagar cuidadosamente las patas con agua limpia después del paseo y secarlas bien a continuación.
Así se eliminan posibles residuos.
5. En invierno acecha un problema completamente distinto
No solo el verano puede afectar a las patas del perro.
En invierno se suman el frío, la nieve, el hielo y, sobre todo, la sal para deshielo.
Los restos de sal pueden irritar la piel. Si después el perro se lame las patas para limpiárselas, también los ingiere por la boca.
Por eso, después de paseos por caminos cubiertos de sal, conviene enjuagar las patas con agua templada.
6. A las levaduras y las bacterias les encantan las patas húmedas
Entre los dedos hace calor. Si además queda humedad, se crea un entorno en el que pueden multiplicarse los microorganismos.
Por eso, especialmente después de paseos bajo la lluvia o de un baño en un lago, las patas deben poder secarse bien.
Además del lamido intenso, pueden llamar la atención, por ejemplo:
- Enrojecimiento
- Olor desagradable
- Zonas de piel húmedas
- Cambios de color
- Hinchazones
Estos cambios deben ser examinados por un veterinario.
7. A veces, la causa ni siquiera está en la pata
A primera vista, esto puede resultar sorprendente.
Un perro puede lamerse la pata aunque en ella no haya ninguna lesión.
El dolor puede proceder, por ejemplo, de las articulaciones u otras zonas del aparato locomotor.
Por eso, especialmente si un perro mayor empieza de repente a lamerse constantemente una zona concreta, no deberías fijarte solo en la piel.
8. El aburrimiento puede intensificar el lamido de las patas
No todo lamido tiene una causa física.
Algunos perros desarrollan esta conducta por aburrimiento, estrés o inquietud interna.
Lamerse puede resultar tranquilizador a corto plazo. Por eso, existe el riesgo de que con el tiempo se convierta en una conducta arraigada.
Se crea un pequeño círculo vicioso:
El perro se lame.
La piel se irrita.
La piel irritada pica.
El perro se lame aún más.
Por eso, tampoco se debe ignorar sin más que el perro se lama las patas por un supuesto motivo «psicológico».
¿Por qué a veces el pelo de las patas se vuelve rojizo?
Quizá conozcas las típicas decoloraciones de color marrón rojizo en un pelaje originalmente claro.
Estas pueden aparecer por el contacto frecuente con la saliva. La saliva contiene, entre otras sustancias, los llamados porfirinas. Si el animal se lame con regularidad, pueden dejar decoloraciones visibles.
Por lo tanto, el color en sí no es necesariamente el verdadero problema.
Sin embargo, puede ser un indicio de que con qué frecuencia tu perro se lame realmente la zona afectada.
¿Qué puedes revisar en casa?
Si tu perro empieza a lamerse las patas con más frecuencia de repente, primero puedes hacer una pequeña revisión de sus patas.
Observa cada pata por separado.
¿Se observan cuerpos extraños?
¿Las almohadillas están lesionadas?
¿La piel entre los dedos está enrojecida?
¿Una pata está más caliente o hinchada?
¿Las uñas tienen un aspecto normal?
¿Una pata huele diferente de lo habitual?
Así, a veces podrás reconocer si existe una causa evidente.
¿Cuándo debe ir tu perro al veterinario?
Lamerse las patas ocasionalmente forma parte del comportamiento normal de un perro.
La situación es diferente si tu perro empieza a lamerse de repente con mucha intensidad o si el comportamiento persiste durante mucho tiempo.
Es especialmente recomendable consultar al veterinario si:
- tu perro se lama constantemente la misma pata
- la piel esté muy enrojecida
- aparezcan zonas abiertas o que supuren
- una pata se hinche
- tu perro cojee
- aparezca un olor desagradable
- los lamidos sean cada vez más frecuentes
- aparezcan más alteraciones en la piel
Cuanto antes se encuentre la causa, más fácil será evitar que una pequeña irritación se convierta en un problema mayor.
Conclusión: lamerse las patas es una forma de comunicación
Si tu perro se limpia brevemente las patas después del paseo, normalmente no tienes de qué preocuparte.
En cambio, no deberías considerar simplemente una manía que tu perro se lama de forma constante o, de repente, con mucha intensidad.
Desde una pequeña piedra entre los dedos hasta irritación de la piel, alergias, dolor o estrés, puede haber causas muy diferentes detrás.
Por eso, hay algo que debes tener especialmente en cuenta:
No observes solo que tu perro se lame. Observa cuándo, dónde y con qué frecuencia lo hace.
Porque a veces tu perro te cuenta mucho más de lo que sospechas a primera vista con una pata que se lame constantemente. 🐾